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domingo, 28 de noviembre de 2010

Un duro golpe para los padres: ¿cómo lo afrontan?

Esta noticia, que se recibe alrededor de los 2 años de vida, cae como un jarro de agua fría y cambia todo de un sólo golpe. Resulta que no será todo aquello que se esperaba, ayer era un niño y hoy es un "autista". Precisamente, debido a que se tuvo la oportunidad de creer y anhelar, el derrumbe emocional que reciben los padres suele ser muy profundo y conlleva a múltiples y variadas reacciones que van desde la tristeza y desencanto hasta la ira y desesperación.
Es un hecho registrado que por pertenecer  los unos al sexo masculino y las otras al sexo femenino, padres y madres reaccionan de modo diferente a la gran variedad de situaciones que se presentan en la vida familiar. Esto es especialmente cierto cuando deben confrontarse al nacimiento de un niño autista. El reconocimiento del autismo, como tal, puede llevar algunos años antes de ser diagnosticado.


Aceptar que un hijo no se desarrolla según lo esperado puede ser unas de las principales áreas de conflicto entre padres por lo que es recomendable que, una vez son conscientes del problema, acudan a las diversas asociaciones (http://www.autismoandalucia.org/, http://www.apna.es/, www.autismo.org.es, etc). Esto es especialmente cierto en el caso del padre, ya que la madre naturalmente tratará de dar a su hijo todo el amor y atención que éste requiera, haciendo que el padre posiblemente se sienta excluído o incompetente ya que puede haber una tendencia a dejar la mayor parte del cuidado del niño a la madre en lugar de compartir ambos la carga extra (esto no significa que siempre sea así puesto que existen padres que están muy involucrados en los cuidados de sus hijos autistas tanto como las madres). Cuando esto sucede, no existe un vínculo fuerte entre el niño y el padre lo cuál conduce al mismo a tomar distancia con el niño.
Todo niño necesita sentirse querido por ambos padres. Es parte de la responsabilidad del padre cultivar y construir una relación íntima con el hijo (relación de apego). Si uno de sus hijos es autista esto es de particular importancia, ya que el niño quizás no tenga la capacidad de expresar sus sentimientos.
Nuestra propia crianza y la sociedad en la que vivimos pueden afectar drásticamente el modo en que sobrellevamos el hecho de tener un hijo autista. Sus requerimientos son más complejos, y frecuentemente no son reconocidos inmediatamente por aquellos ajenos al ambiente familiar. El rol del padre puede ser muy importante a la hora de verificar que se está recurriendo a todos los mecanismos posibles para ayudar a que la familia comprenda y sobrelleve esta situación estresante. Esto bien podría incluir ciertos cambios en nuestras propia actitudes y perspectivas.



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