El autismo es caro. Siempre se relaciona con la infancia, pero los niños se convierten en adultos que siguen padeciendo autismo y requiriendo cuidados. El máximo coste se produce durante la edad adulta del paciente.
Cuidar a un autista durante toda su edad adulta supone cinco veces más de lo que cuestan los tres servicios más caros e imprescindibles cuando el autista es un niño: la terapia de comportamiento, los respiros del cuidador y la educación especial.
Una de las formas que hay para "ahorrar" es la de la detección precoz (lo antes posible) de la enfermedad. Esto supone un hecho muy positivo ya que sería la oportunidad de prevenir el desarrollo completo de la enfermedad y, de esta manera, la persona enferma necesitara menos cuidados cuando fuese mayor ya que podría valerse en mayor medida por sí misma dependiendo, claro está, del grado de autismo que padezca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario